Y aquí llega la continuación de esta fabulosa saga que puede que tenga uno o dos títulos mas. Sepan disculpar que actualice tan espaciadamente,
Este "fragmento" es de una historia que estamos escribiendo Ángela, Kou/Hamu/Jamón y yo. Pero está parte es mas que nada la de mis personajes y que no va a aparecer en la original nisiquiera en flashbacks... por ahora.
((si les resulta raro lo siguiente respecto a la charla mental a mi me suele pasar así :p))
Me haces sentir peor
-Que bronca, que bronca, que bronca. –Le rugió el
estómago -tengo hambre, lo voy a matar algún día a ese viejo. La próxima que me
deje sin comer le enveneno el agua. Agghh que bronca que me da.
Mascullaba Lukas bajando las escaleras hacia el
departamento de su mejor amigo para preguntarle si podría desayunar con ellos
en la suposición de que su padre tampoco lo dejaría desayunar (no lo había
dejado cenar la noche anterior). Iba golpeando la pared iracundamente a su lado
a medida que bajaba las escaleras. Tocó a la puerta de donde vivía su amigo
junto a su familia y esbozó una sonrisa cuando su madre le abrió la puerta.
-Hola Lukas –lo saludó, invitándolo a pasar con un
gesto. -¿Qué haces por acá tan temprano? -Cerró la puerta detrás de ambos y
caminaron hacia la cocina-comedor.
-Emm, me preguntaba si podría desayunar con ustedes…
si no me voy a comprar algo a la panadería.
-Ah, no hay problema, te podes quedar. Facundo todavía
no se despertó, lo estaba yendo a despertar cuando tocaste la puerta así que
ahora es tu deber despertarlo. –Se rio un poco.
-Muchas gracias, ya lo despierto –caminó hasta la
habitación de su amigo y abrió la puerta ruidosamente y después de dar un
pisotón dijo en voz alta -¡Arriba soldado! ARRIBA.
Facundo se removió en la cama y balbuceó algo pero
no se despertó, era de sueño pesado al fin y al cabo. Lukas suspiró y se acercó
para sacudirlo.
-Levantate, levántate, arriba. Facu, Facundooo.
Deeespeeertaaaaateeee.
-Dejate de joder… -se dio vuelta en la cama y
se subió las mantas hasta la nariz.
-¿Crees que esas son maneras de tratar a tu madre? –se
“enojó” Lukas fingiendo ser la madre de su amigo.
-Se reconocer las voces Lukas. ¿Qué haces acá?
-Mmm, que aburrido que sos. Vine a desayunar con
ustedes y me encargaron despertarte a cambio.
-Ah… que bueno, podemos aprovechar y me pasas la
tarea ahora –se sentó en la cama y le guiñó un ojo. –Pasame el jean azul que
está ahí tirado ya que estas parado.
-¿Algo más su señoría?
-La tarea, por supuesto.
Lukas se sacó la mochila en un ademan y se la pasó a
Facundo antes de agacharse a levantar el pantalón que, esta vez, le revoleó.
-Gracias por sus tan amables servicios, está
liberado por ahora –dijo Facundo.
-Me retiro, su señoría –rio y se fue de la
habitación.
En el comedor ayudó a poner las cosas en la mesa y quería seguir
ayudando pero la dueña de la casa no se lo permitió por lo que decidió ir a
sentarse al sillón y sacó el teléfono celular. Cuatro llamadas pérdidas del
viejo, suerte que lo había silenciado. Trescientos setenta y seis mensajes, tendría
que salirse de algunos de esos grupos de whatsapp, resultaban ser bastante
molestos cuando quería tranquilidad pero a veces le levantaban el ánimo y no se
decidía a si irse o no. Pero no había ningún mensaje especialmente para él, ya
estaba más que acostumbrado a ello.
-Ey –Facundo se sentó a su lado sacándolo de sus
pensamientos. -¿Qué pasa? ¿Esperas que te llegue algún mensaje de tu admiradora
secreta? Vamos, que el desayuno ya está listo.
-Jaja, un admiradora secreta ¿después de lo que pasó
con mi última y única novia? No lo creo. –Se levantó del sillón y lo miró con
una media sonrisa.
-Bue, tampoco para que te lo tomes tan en serio… y
hablando de eso no me terminaste de contar sobre ese tema… -caminaron hasta la
mesa y se sentaron.
-Cierto, haceme acordar y te cuento, pero no ahora.
Esperaron unos segundos a que la madre de Facundo y
su hermano mayor se sentaran también a la mesa y disfrutaron juntos de ese
desayuno que nunca iban a olvidar.
¿¡Qué
carajo haces acá?! ¡¿Qué mierda haces molestando a esta armoniosa familia?!
¿¡NO TE DA VERGÜENZA?! Solo sos un estorbo, un pesado, toda una carga. No te
comas su comida, no seas gordo, ya comiste suficiente. Una basura como vos no
merece comer más de dos veces a la semana.
Lukas dejó la tostada sobre la mesa. El auto
desprecio que se tenía apareció repentinamente para arruinarle el momento, había
logrado calmarlo un poco golpeando la pared cuando bajaba las escaleras.
Sos
un pelotudo inservible que no puede enfrentar a su padre para reclamar un
desayuno. Miedoso de mierda. Lo único que podrías hacer para enmendarlo es
saltar por la ventana ahora, un quinto piso es suficiente para morir.
-Gracias por todo, sé que en realidad no lo merezco.
Se levantó bruscamente de la silla y se dirigió a la
ventana corrediza que dejaba paso al balcón.
Dale, suicídate, no vale la pena ni
esta vida ni vos en ella.
Facundo se levantó como un rayo y al tiempo que su
mejor amigo pasaba la segunda pierna por encima de la baranda de un tirón lo
devolvió al suelo del lado seguro del balcón.
Sos un fracaso total, no servis ni para suicidarte.
-Dejame, no quiero causarles más disgustos a ustedes.
Dejame morir, no interfieras más. –Masculló Lukas adolorido, había aterrizado
sobre una maceta de barro y la había quebrado bajo su peso.
-No me jodas, no jodas. No me podes hacer esto,
menos en mi casa, cuando la estábamos pasando tan bien. –Le asomaban las lágrimas
y sujetaba a Lukas fuertemente por el buzo.
-Nunca la paso bien –no se atrevió a mirarlo -, me
quiero morir, soy una carga en todos lo sentidos, no pedí nacer.
-Por favor, por favor –lloraba –, no me hagas esto,
no sos una carga en ningún sentido. La única carga, lo único que tiene que
desaparecer acá es el odio que te tenés a vos mismo, esa es la única carga que
tiene que irse de este mundo… por favor.
-Me haces sentir peor.
FIN