Bueno, lo prometido es deuda querido primo...
*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*o*
Suspiro y me saco los auriculares, la música todavía sonando, me acuesto en la cama y dejo caer la mochila.
Ni siquiera saludé a mi mamá cuando entré, simplemente caminé a mi pieza, ignorándolos a todos.
Como las últimas semanas pienso, y era cierto, desde hacía casi un mes no salía más que para comer o ir a la escuela.
Sé que está mal, pero no puedo evitarlo, es mejor ignorarlos sinceramente que intentar engañarlos con mentiras sobre mi vida.
Mis notas llegarían en unos días, no importa, no voy a estar para verlas. Suspiro, y miro a la ventana girando la cabeza, el sol sigue en el cielo, la luz se está volviendo amarillenta.
Me paro y camino hasta el vidrio; lo único que me aleja de la libertad.
Sonrío de lado antes de abrir la ventana y mirar hacia abajo.
Diez pisos de altura.
Lo primero que había pensado cuando vinimos a vivir a este departamento era que odiaba el lugar, pero ahora alabo mi suerte.
Repaso mentalmente las posibilidades, y suspiro sabiendo que si no funciona... mejor no pienso en eso, es un todo o nada, una sola carta, me la juego.
Subo al marco de la ventana, miro al cielo una vez mas, un grito me saca de mis pensamientos, la vecina de enfrente, una chica de veinte, está en el balcón regando las plantas, me ve, asustada.
Esta es mi oportunidad, le sonrío y la saludo con una mano, antes de llevarlas a mis costados e impulsarme, sé que fue a llamar a la policía, la ambulancia o alguna de esas cosas, pero hay demasiados autos como para que lleguen a tiempo. En un destello fugaz veo a mis papás en la ventana, mirando horrorizados.
Choco contra el asfalto de la calle y una mueca se forma en mis labios, inmediatamente después y sin que nada pueda evitarlo, un auto me choca, yo todavía estoy parado, siento como por lo menos tres de mis costillas se clavan en mis pulmones.
A pesar de la sangre un ruido sale de mi garganta.
Trata de ser una risa, pero me ahogo con mi sangre y no puedo respirar, me duele todo, agonizo, no siento nada más que dolor, y aunque en el fondo una parte de mi se ríe y festeja, no puedo evitar desesperarme. Voy a morir.
Tardo dos segundos en aclarar mis ideas, la gente está reunida a mi alrededor, mirándome con miedo.
Empiezo a adormecerme, veo llegar a mis papás, desesperados, y digo (aunque sé que en realidad solo escupo sangre, y no se me entiende)
"No me arrepiento de nada"
FIN
Hermoso... ¿No? jajaj Comenta que si no te golpeo.
Ange se despide.
*-* H e r m o s o, sigue así!
ResponderBorrarQUIERO ACTUALIZACIÓN!!!!!!! :(
ResponderBorrarWill.