Todo me hace Mal 8va parte
Cerraste la
puerta a tu espalda y respiraste hondo, exasperado. La vez anterior habías
fallado y te ingresaron, fue horrible y solo te dio más ganas de morir y
prender fuego ese lugar. Hiciste de todo para que te suelten y lo lograste
sacrificando todos los filos que tenías escondidos, fingiendo bienestar y que
querías ver a tu familia. Eran todos tan estúpidos, solo había que fingir como
querían/necesitaban que te sientas y ya
creían que estabas bien. Tus dotes de actor te sirvieron como nunca pensaste
que lo harían.
En dos pasos
llegaste hasta tu cama y te dejaste caer de cara sobre esta, aun sosteniendo la
mochila con una mano. La soltaste y se escuchó el ‘clac’ del revólver contra el
suelo. Esa mierda que acabaría con tu fingida angelical vida. El ángel que
terminaría con esa vida de mierda.
Te
deslizaste de la cama hasta que tus rodillas tocaron el suelo, las manos como
garras, agarrándose de las mantas y arrastrándolas hacia abajo. ¿Y si fallabas
de nuevo? Te encerrarían para siempre. A
los 18 años encerrado en un psiquiátrico por haber querido irse. ¿Acaso matarse estaba prohibido? No que
sepas.
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