martes, 5 de enero de 2016

la vida es taaan frágil...

Al principio la sensación de hundirle las esferas oculares a un individuo no era del todo agradable pero una se va acostumbrando...
Desde chica se me dificultaba contener las ganas de matar. Solía construir trampas para atrapar pájaros, ratones y pequeñas criaturitas con las que poder acabar hasta que la cuadra empezó a notarse falta de aves y todos los dedos apuntaron a mí. Mis padres sabían de mis conductas e intentaron corregirlas de todas las maneras posibles pero no hubo caso. "No tengo remedio".
Matar personas estaba en mis metas de año nuevo y pude cumplirlo. Mi primera victima humana fue un ex novio que me había hecho sufrir bastante. Un sádico que creyó que era como el solo porque no podía contener mis impulsos homicidas. Yo lo quería pero él solo me hizo sufrir.
Esa noche me convertí en lo que llaman "asesina" y lo único que siento es satisfacción de haber acabado con él. Estoy segura que no fue un crimen pasional, lo premedité unos quince minutos y lo llamé para que venga a mi casa diciéndole que lo perdonaria y después salimos a caminar. Hay unos lindos bosques por donde vivíamos, nada mas bonito que asesinar en un bosque.
Hundirle los ojos fue una sensación nueva para mí y como gritó, ninguna criatura había gritado tanto como gritó él. Evidentemente estaba acostumbrado a hacer sufrir, no a que lo hagan sufrir.
La sangre me manchaba los dedos pulgares y estaba fascinada con el color de la sangre en contraste con el pálido de mi piel pero no tenía mucho tiempo para admirarlo ya que tenía que acabar con su vida. Había sacado el cuchillo de caza de su escondite y lo llevaba en la cartera para la ocasión.
"Ahora voy a perdonarte" y le clavé el cuchillo en el abdomen (cuidando de que no se me manchara la ropa porque lavar la sangre es difícil). Pedía piedad con su tono de "te la voy a devolver" escondido en el tono de victima total y perdón de dios.
Nunca en mi corta vida había atravesado algo que tuviera tanta carne y el cuchillo no saliera por el otro lado. Era demasiado bueno. Saqué el cuchillo de donde estaba y la sangre empezó a salir a borbotones, me la hubiera quedado mirando de no ser porque la victima aun tenía movilidad y emitía gemidos de dolor bastante molestos. Me pedía perdón con la poca voz que le quedaba pero a este punto ni nunca iba a perdonarlo. Di la ultima puñalada sobre su corazón, una lastima, pero no soportaba más verlo sufrir.
Dejé el cuchillo ahí clavado y vi como se apagaba la luz en sus ojos y sus ultimas palabras morían en sus labios. Un verdadero espectáculo para todos los sentidos y un alivio para el alma. Cerré los ojos y respiré hondo apoyándome contra un árbol, segura de que volvería a hacerlo.
Levanté del piso el paquete de toallitas húmedas que había tirado al piso y me limpié las manos, después el mango de cuchillo y toda la piel a la vista que había tocado de ese hombre. Finalmente me limpié la cara por si acaso me había manchado y no me había dado cuenta. Mi ropa y zapatos estaban limpios. Por ultimo limpie el exterior del paquete de toallas húmedas y lo dejé al lado del cadáver. Llevaba el pelo atado en una coleta alta así que de eso no tuve que preocuparme. Me aseguré de que no le diga a nadie que iba a juntarse conmigo y como esperaba obtener mi perdón a toda costa de seguro que lo hizo por que sabe que yo tengo contactos.
Todo hecho, crimen perfecto.

---
Esto se me ocurrió despues de ver varios capitulos seguidos de la serie Hannibal y el corto animado "Welcome to Hell".
Espero les haya gustado... y este no es de los proyectos que les dije antes...

1 comentario: