viernes, 24 de julio de 2015

Todo me hace Mal 4th

Nunca más voy a decir que estoy inspirada por que se me va la luz .__-
LA CUARTA MALDITAymisera PARTE!
Con revólveres, Sofi.

Todo me hace Mal 4ta parte

El arma no tardó en aparecer, vos no tardaste en pagar y ella no tardó en echarte de allí. Los dos adolescentes de antes te interceptaron cuando doblaste a la esquina del edificio y exigieron su parte, pero ya no te quedaba nada, solo balas y pólvora y no pensabas matarlos. No era una opción.
Resolviste decir la verdad y esperaste lo peor. Se encogieron de hombros y te empujaron para que empieces a caminar y te escoltaron hasta el lugar donde se habían encontrado horas antes. Iban unos pasos detrás de ti cosa que si te descuidabas te pisaban los talones. Cuchicheaban algo maligno, mal-pensaste, y no hiciste más que acelerar el paso para intentar alejarte de ese destino imaginario.

La paranoia estaba envolviéndote de nuevo. Sin dejar de caminar respiraste hondo 6 veces seguidas y a continuación te mordiste la lengua con fuerza. Te pisaron los talones, te habías detenido sin darte cuenta. 
‘Demasiada presión, demasiada prensión’.

jueves, 23 de julio de 2015

Bruja

Hola, tanto tiempo, hace mucho que no publicaba nada por acá, así que ya era hora.
Les dejo...
 
Bruja.

La brisa sopla suavemente sobre tu rostro, removiendo tus plumas mientras extiendes tus alas. El paisaje urbano es sorprendente desde la altura, bajo la luz de la luna y las estrellas, con las luces apagadas salvo la de la habitación de algún estudiante aplicado o algún niño asustadizo.

Sonríes, aunque no pueda verse, y planeas hasta quedar a la altura de la copa de los árboles bajos, observando por las ventanas como los habitantes de la ciudad duermen ignorando tu presencia, y la de todos aquellos seres de la noche que habitan junto a ellos, ignorantes, ciegos.

La ceguera de los humanos siempre te ha parecido divertida siempre intentando encontrar una explicación a lo que ocurre, no queriendo aceptar lo sobrenatural ni aunque esté frente a sus ojos.

Te quedas sobrevolando la ciudad durante toda la noche, observando como los animales se alejan de tu presencia, intuyendo el peligro, y no puedes hacer más que ensanchar tu sonrisa.

Cuando el alba se aproxima, y el cielo comienza a teñirse de colores, vuelas hasta una casa, y entras por la ventana, y cuando los primeros rayos de luz matutina te rozan, y la ciudad comienza a despertar, las plumas se desprenden de tu cuerpo, y creces hasta adoptar una figura humana.

Suspiras y te desperezas mientras observas tu cuerpo desnudo, las curvas femeninas que tanto te caracterizan en la escuela y por las que los chicos suspiran, tu piel nívea y tu cabello negro hasta la cintura, y sonríes con más fuerza antes de vestirte para comenzar con la semana, para ir al colegio y fingir que nada ocurre, que en las noches no desapareces en las plumas de un cuervo y sobrevuelas, asegurándote que la ciudad no corra peligro, que ellos tus compañeros, los hijos, nietos, tataranietos de aquellas personas con las que te encariñaste alguna vez estén a salvo de la oscuridad de tu mundo.

Porque finges, finges que eres una simple adolecente, pero no te importa porque puedes vivir como tal.
Finges que no fuiste amiga de generaciones atrás, que no fueron sus abuelos quienes te sonreían de esa misma manera cuando ellos creían que eras una adolecente, mas no te preocupa porque puedes ver reflejada la misma alegría en sus ojos.

Y sobre todo, finges que no vas a verlos morir ante tus ojos, que no sufrirás la agonía que realmente vas a padecer, al verlos ya mayores con hijos y nietos a los que te juraras proteger, que no fingirás morir para solo tener una muda de esa piel vieja, como una serpiente, y que volverás a la piel de una niña pequeña mientras tienes la mente de una mujer de cientos de años, mientras intentas pasar desapercibida y sobre todo, ruegas que todo termine, intentas convencerte de que la próxima generación no va a ser igual, e intentas olvidarlo a él, a esos ojos oscuros, a esa promesa de cuidar a sus hijos sin que se enterasen, que siguió con sus nietos, y sus tataranietos, mientras salvas generación por generación por un amor ya olvidado, por un hombre al que amaste y que te abandonó, con un niño en brazos, llorando en un puente mientras observabas su cuerpo inerte debajo, presa de la desesperación al enterarse la verdad.

Intentas olvidar el puñal que sentiste se clavaba en tu corazón cuando entregaste al varón a una familia, con las lágrimas recorriendo tu rostro mientras decías que no podrías cuidarlo.
Lo sabías, por muy hijo tuyo que fuese, no heredaría tus poderes.

El niño creció con todas las atenciones, mientras lo observabas desde las sombras, y los mensajeros traían noticias sobre la Reina Victoria.

El tiempo pasó casi sin que lo notases, y comenzaste una universidad con uno de tus descendientes en una sociedad más moderna, quien aún, a pesar del tiempo, conserva algunos rasgos tanto tuyos como de tu amado, y a quien nunca le confesaste la verdad, por terror a su reacción.

Una lágrima surca tu mejilla, y la limpias con un movimiento brusco, y asientes con seguridad mientras te encaminas a la secundaria.

Esta será la última vez.
Te prometes.

lunes, 13 de julio de 2015

Todo me hace mal 3rd

Yyyyy la tercera parte! Estoy inspirada, van a tener que bancarselo.
Con pólvora, Sofi 

Todo me hace Mal 3ra parte

La mujer que les abrió la puerta llevaba camisa y jeans y su largo y sedoso pelo negro, suelto peinado sobre un hombro. Le calculaste unos 26 años. Te invitó a pasar y con un gesto de cabeza despidió a tus acompañantes. Te miraba de una manera extraña que no supiste descifrar hasta un tiempo después. No querías lucir apurado pero sin evitarlo preguntaste demasiado rápido por el arma. La mujer ignoró tu pregunta y te ofreció algo para tomar, lo aceptaste, tenías algo de sed y el sabor del cigarrillo persistía en tu boca. No insististe en el tema.
Te sirvió un vaso de agua y te ofreció asiento. Te sentaste y ella se sentó también, muy cerca, llevaba un rico perfume. No te moviste, su cercanía no te molestó, cosa que te sorprendió, ya que la cercanía corporal de extraños era lo que más rehuías. Te preguntó tu nombre y se lo dijiste rápidamente para poder preguntarle el suyo.
Se levantó de tu lado y caminó lentamente hacia una puerta en la pared al costado del sillón, se apoyó en el marco y después de responder a tu pregunta cuestiono el que pudieras comprar ese revólver, en seguidilla abriste tu mochila y levantándola le mostraste lo que había adentro.

sábado, 11 de julio de 2015

Todo me hace Mal 2nd

Acá le traigo un poco más de esto... y les aviso que esto sale directo de fabrica, casi sin ninguna correccion. 
Con balas, Sofi.

Todo me hace Mal 2da parte

Conseguir ese revólver te costó unas 10 horas. El primer día saliste como si fueras a la escuela para que tus padres no sospechen nada pero te desviaste a los lugares que te dijeron que nunca vayas. Ibas mirando para todas partes, en la mochila llevabas algo importante, algo que te permitiría llegar a tu objetivo.
Fuiste preguntando por ahí y cada vez te mandaban más adentro hasta que te encontraste con dos chicos apenas unos tres años más grandes que vos con los que habían contactado alguien con quien habías hablado antes.
Te miraron y con un gesto desdeñoso te ofrecieron un cigarrillo, no fumabas pero lo aceptaste. Empezaron a caminar por unas callecitas que iban entre unos edificios deteriorados y recién a los 15 minutos accedieron a prenderte el cigarrillo.
Le diste una calada, simplemente asqueroso, otra más y largaste el humo lentamente bajo su atenta mirada. Satisfechos se dieron vuelta y siguieron caminando. Apagaste la toxina en el dorso de tu mano.

viernes, 10 de julio de 2015

Todo me hace mal

Hola, andaba con ganas de escribir algo feo así que lo hice y se los vengo a mostrar para que el bloj este no muera. Pueden odiarme pero no me lo digan.
Aca va la cosa esta. Den señales de vida o me muero.

Todo me hace Mal


Consideraste tu suicidio un regalo. Ese día tenías un revólver calibre 32 en tus manos, lo mirabas embelesado y cuando te decidiste a usarlo disparaste una vez a cada vidrio de las ventanas de tu cuarto. En total 3 veces y se escucharon gritos afuera, 2 de dolor y los otros del susto.
Vos también gritaste cuando escuchaste que subían las escaleras para detenerte. Gritaste y te pusiste de rehén, eras tu propio rehén. Tu familia también gritaba, afuera gritaban pidiendo ambulancias. Todos gritaban, todos gritábamos.

No hiciste caso de sus ruegos y situaste el revolver sobre tu sien, pero estaba frio, entonces calentaste la punta del cañón con las mangas de tu blanco suéter manchado de sangre y todavía gritando que no entren y que no hagan nada o te matabas, le sacaste el ‘mute’ a tu equipo de música y una vez que le subiste el volumen al máximo proferiste tu último grito de alivio y disparaste gozoso. 


viernes, 3 de julio de 2015

Carnívoro

Hola. Soy Sofi y acá les traigo un poema o algo así que escribí con Jamón en la plaza.

Carnívoro

La sombra se acercaba, escrupulosa.
Cerniéndose sobre su víctima.
Sangre.
Y se escuchó entonces,
el grito sordo de un amor vítreo.
Si por un solo instante yo pudiera ser,
como una danza macabra.
En la espesa penumbra
el amor se cae.