Aca va la cosa esta. Den señales de vida o me muero.
Todo me hace Mal
Consideraste
tu suicidio un regalo. Ese día tenías un revólver calibre 32 en tus manos, lo
mirabas embelesado y cuando te decidiste a usarlo disparaste una vez a cada
vidrio de las ventanas de tu cuarto. En total 3 veces y se escucharon gritos
afuera, 2 de dolor y los otros del susto.
Vos también gritaste
cuando escuchaste que subían las escaleras para detenerte. Gritaste y te
pusiste de rehén, eras tu propio rehén. Tu familia también gritaba, afuera
gritaban pidiendo ambulancias. Todos gritaban, todos gritábamos.
No hiciste
caso de sus ruegos y situaste el revolver sobre tu sien, pero estaba frio,
entonces calentaste la punta del cañón con las mangas de tu blanco suéter manchado
de sangre y todavía gritando que no entren y que no hagan nada o te matabas, le
sacaste el ‘mute’ a tu equipo de música y una vez que le subiste el volumen al máximo
proferiste tu último grito de alivio y disparaste gozoso.
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