Con pólvora, Sofi
Todo me hace Mal 3ra parte
La mujer que
les abrió la puerta llevaba camisa y jeans y su largo y sedoso pelo negro,
suelto peinado sobre un hombro. Le calculaste unos 26 años. Te invitó a pasar y
con un gesto de cabeza despidió a tus acompañantes. Te miraba de una manera
extraña que no supiste descifrar hasta un tiempo después. No querías lucir
apurado pero sin evitarlo preguntaste demasiado rápido por el arma. La mujer
ignoró tu pregunta y te ofreció algo para tomar, lo aceptaste, tenías algo de
sed y el sabor del cigarrillo persistía en tu boca. No insististe en el tema.
Te sirvió un
vaso de agua y te ofreció asiento. Te sentaste y ella se sentó también, muy
cerca, llevaba un rico perfume. No te moviste, su cercanía no te molestó, cosa
que te sorprendió, ya que la cercanía corporal de extraños era lo que más rehuías.
Te preguntó tu nombre y se lo dijiste rápidamente para poder preguntarle el
suyo.
Se levantó
de tu lado y caminó lentamente hacia una puerta en la pared al costado del sillón,
se apoyó en el marco y después de responder a tu pregunta cuestiono el que
pudieras comprar ese revólver, en seguidilla abriste tu mochila y levantándola le
mostraste lo que había adentro.
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